El uso de espejos en los recibidores


Se abre la puerta y nuestra mirada recorre con atención las paredes y el mobiliario que adorna la primera estancia de la casa. El recibidor es a la vivienda lo que los ojos a la cara: el espejo de la casa y de lo que somos en realidad. Por norma general, el vestíbulo no suele contar con muchos metros cuadrados, por lo que el número de muebles y complementos es reducido. Sin embargo, es posible transmitir buena química aun con reducidos elementos.

Con el fin de darle un toque fresco y acogedor a esta primera habitación de nuestro hogar, se suele recurrir a tonos fríos o al blanco para pintar las paredes, provocando un efecto de infinitud que ayuda a ver la estancia más grande de lo que realmente es. La presencia del espejo es casi obligatoria. Su poder para ampliar mágicamente las dimensiones de la antesala lleva aplicándose desde hace tiempo y es muy poco común hallar un recibidor que no tenga uno de importantes proporciones o, en su defecto, varios de tamaño pequeño.

Asimismo, es fundamental la existencia de una pequeña mesa, consola o balda en la que dejar las llaves o la correspondencia nada más cruzar la puerta de entrada. Por otro lado, también es habitual encontrar un paragüero, un perchero o un zapatero. Las combinaciones de piezas dependerán del espacio disponible, pero con un poco de imaginación lograrás un recibidor acogedor. Echa un vistazo a las propuestas que te indicamos.