Decoración de color Rosada en el hogar



Ya lo decía Edith Piaf cuando describía sentir “La vie en rose” en el momento en el que su amado la tomaba entre sus brazos, pero en esta ocasión, textiles, tazas, las flores de la terraza y cualquier complemento que puedas imaginar, se tiñen de ese empastelado color para transformar tu vida en una verdadera casa de muñecas.

Un cuento de hadas hecho realidad que, en ningún momento, resulta abrumador, pues se mezcla con blancos y tonos serenos y elegantes como el verde claro o el granate. La luz que entra por las ventanas permite que este cuento de hadas sea más extremo y más real para una princesa del siglo XXI.

En un lugar privilegiado, como el escenario de Casa Decor, una de las citas más importantes en la capital de España para cualquier decorador, la firma sueca IKEA creó un espacio lleno de romanticismo y fantasía sin perder un ápice su sentido práctico.

En un magnífico torreón, los interioristas de esta firma señalan que, "aunque no es el lugar más amplio soñado, sí que disponemos de todas las comodidades con las que se pueda soñar”.

Romanticismo puro

La terraza se llena de plantas aromáticas, las estanterías de novelas románticas y la cocina de pasteles de arándanos. El dormitorio dispone de una cama suspendida del techo, como si se trata de un balancín en el que acunarse antes de dormir y mirar por la ventana hacia las estrellas.

Lorenzo Meazza, director creativo del espacio señala que, no solo trataba de sorprender con una propuesta como esta, “intentaba demostrar que los textiles son un aliado único a la hora de transformar un espacio y crear atmósferas llenas de personalidad y estilo”. Y reconoce que el espacio les llevó a imaginar un hogar digno de “una princesa moderna”, lleno de textiles y flores, donde los detalles fueran los protagonistas.

Las nuevas colecciones de textiles Emmie Blom y Emmie Rand con sus motivos de flores y estampados de cuadros rosas y blancos, decoran el espacio con elegancia. 

El espacio destinado a cocina es el más amplio y se abre a la zona de la terraza. En él se puede cocinar, comer, leer y descansar pues se han optimizado al máximo los metros cuadrados, destinando una zona de estar con una pequeña mesa redonda, junto a la que se sitúa un sillón y un lugar en el cual reflexionar, mirando al horizonte, con las nubes como testigos para pensar con claridad.

En los días radiantes la terraza puede convertirse en un amplio refugio para guarecerse con una pérgola de diminutas flores rosas, un reducto en el cual cobijarse y dejarse llevar por la fragancia de las plantas aromáticas.