El salón del mueble de Milán

Con diseños menos extravagantes y productos más funcionales, que dan protagonismo al objeto en vez de al creador, se abre la nueva edición del Salón Internacional del Mueble de Milán, cita mundial que marca la tendencia de la decoración y el buen gusto.



"El diseño debe tener en cuenta el impacto de la crisis económica (...) ello obliga a una nueva interpretación de los productos, más funcionales, sin provocación", explicó Marco Romanelli, arquitecto encargado de ilustrar las nuevas tendencias del diseño en el salón milanés, que se inauguró el martes.

Las primeras víctimas colaterales de esa inesperada sobriedad son las personalidades del mundo del diseño, que si bien acudieron en masa a Milán, han tenido que ceder el palco escénico a los productos.

En el pabellón de la célebre firma Kartell, icono del diseño en plástico, profesionales de renombre se han congregado para presentar sus vídeos y jugar el papel de simples embajadores del producto.

Entre ellos, el francés Philippe Starck, quien presentó a los nuevos miembros de su particular familia, "Ghost", una serie de sillas y sillones en plexiglás transparente, además de mesas con forma de cubo de hielo y variantes de butacas, taburetes y asientos cromados, algunos en tonos pastel.

"Los fantasmas salen de noche, a los bares y en ocasiones beben mucho más de la cuenta", comenta divertido el célebre diseñador, conocido por combinar funcionalidad con estética.

Para Marco Romanelli, "la atención se ha concentrado en los materiales", es el caso de la serie "Palo de Rosa", realizada para Edra por Massimo Morozzi, quien juega como un orfebre con las venas naturales de esa madera preciosa para dar un toque de modernidad a los enchapados.

Crisis también en el mueble

La nostalgia que reina en buena parte de los pabellones resulta el primer síntoma evidente de la crisis económica que azota al viejo continente.

Vitra reinterpreta los clásicos años 40 y 50 firmados por Jean Prouvé, entre ellos el célebre sillón Solvay en madera natural y metal gris.

Más lúdico es el original y gigantesco sofá con forma de flor de Aster Papposus: dispuesto para que los visitantes lo disfruten.

Los diseños de la firma italiana Campeggi también destacan por su originalidad, como "Lazy football", con sillas en las que se ha colocado una red entre sus cuatro patas para que hagan la función de portería.

Para aquellos que aman la equitación la propuesta se llama "Rocky" de Mark Newson para Magis, disponible en color marrón, negro y blanco.

Referente europeo de la arquitectura, Jean Nouvel propone la silla en aluminio Mia, disponible en rojo, negro y gris.

"Tiene una personalidad fuerte y alegre, el éxito está garantizado", sostiene el "superarquitecto" que acumula premios.

El salón rinde homenaje este año al diseño francés, con la presencia además de ocho escuelas y la exposición de 150 prototipos que reflejan la creatividad y el deseo de experimentar con nuevos procesos industriales que respeten el medio ambiente.

La feria permanecerá abierta hasta el 22 de abril y cuenta con 1,400 pabellones repartidos en 15 mil metros cuadrados en un complejo especial al que se puede acceder con medios de transporte colectivos.