La decoración antigua y contemporanea

La nueva decoración recurre a elementos ‘viejos’. No hablamos de "vintage" o de recuperar muebles antiguos o de restaurarlos. Nos concentramos en elementos cotidianos que pueden servir de apoyo para imaginar y diseñar muebles nuevos.



La decoradora de la empresa Hanbel Monpas, Mirem Arruabarrena, sabe muy bien de lo que habla cuando explica que no se trata tampoco de tomar desechos de un contenedor. “Nuestra propuesta decorativa tiene que ver –dice- con elegir elementos cotidianos, como puede ser un bidón, que reutilizamos y convertimos en una lámpara”.

Hanbel Monpas es una de las firmas de muebles de mayor prestigio. Un excelente acabado se combina con una idea de cuidado diseño y buenos materiales en los que el talento de expertos artesanos sabe sacar lo mejor de cada pieza.

Dos estilos

Hanbel apuesta por un estilo clásico y atemporal, alejado de modas efímeras e inclinado por un concepto integral en la decoración, además de aportar un lujo discreto.

Monpas amplia sus horizontes hacia el mueble contemporáneo y abierto a las influencias de distintos estilos decorativos, todo adaptado a las necesidades actuales en la decoración. Sin dejar de transmitir elegancia, sencillez y comodidad.

“Nos gusta comprar un mueble y cambiarlo, porque si no todos tendríamos los mismos muebles en casa", añade la interiorista.

Arruabarrena comenta que el objetivo y hacia donde caminan las tendencias de su última colección tiene que ver con su deseo de “contemporizar los muebles y, especialmente, las maderas. Hay que sacarlas de su contexto habitual para otorgar otro aire diferente a la decoración, pero sin perder la calidez que ofrece, especialmente, la madera".

En sus creaciones incorpora metal y sobre todo cristal, “un elemento que aligera muchísimo la composición", según la interiorista.

Diseño industrial

Una de sus propuestas estrella tiene que ver con el diseño industrial, puro, “porque por diseño industrial nos referimos a piezas que han formado parte de este tipo actividad, pero que nosotros hemos decidido rescatar para otros usos”, explica Arruabarrena.

“Son elementos naturales y habituales de talleres o fábricas a los que se les incorpora metal para ofrecer una decoración más suavizada”.

Como ejemplo, nada mejor que un rodillo de cable reconvertido en mesa de comedor al que se le ha añadido un reborde de hierro rematado con tachuelas y se le ha recortado la superficie inferior para mayor comodidad. Para adaptarlo y romper con una estética tan ruda, nada mejor que incorporar a esta singular mesa una sillas estilo Luis XV.

Una mesa con brillantes ruedas de raíles de tren también sirve como mesa auxiliar delante del sofá y puede soportar lo que podría ser una puerta de madera de entrada.

La interiorista de señala que compra “lo que me gusta y lo adecuo a nuestro entorno. Hacemos de todo ello una mezcla homogénea y versátil cuyo resultado sea también práctico”.

El veinte aniversario de la firma ha servido para reinventar como baúles lo que aparentemente son maletas. “Hemos decidido que pueden ser unos complementos ideales para decorar, pero también funcionales porque son excelentes para colocar ropa de otras temporadas, entre otras utilidades”.