Como debe ser la iluminación de la cocina



Hace años la iluminación de cocinas era la gran olvidada. En las cocinas tan solo se utilizaban los clásicos y económicos tubos fluorescentes, colocados sin ningún ornato, con una intención meramente funcional. Esto convertía a las cocinas en lugares anodinos, dotados de una luz de servicio poco afortunada, que apenas resaltaba lo que en ella se preparaba, luz fría acompañada de un eterno zumbido que hacía poco agradable la estancia en el que debiera ser el corazón de la casa. Dentro de nuestro especial de tendencias en cocinas y encimeras, no podíamos dejar de hablar de todo lo relativo a este tema.
Además de todos los adelantos en materia de almacenamiento y conservación, los avances en iluminación han dotado a esta estancia de un encanto del que carecía en muchos casos. Ya no se habla de un solo punto de luz, cenital y pobre, sino de varias zonas con las que jugar según la actividad que se desarrolle en cada momento.
No necesitamos la misma luz para comer que para cortar cebolla. Las cocinas se distribuyen en diferentes zonas en las que las actividades cobran distinta importancia, depurando necesidades, y por suerte en este sentido en la actualidad hay mucho donde elegir. Desde un foco integrado hasta una lámpara de brazos, todo tiene cabida dependiendo de cada cocina. Vamos a ver distintas opciones según su localización.