Como planificar una decoración del hogar (II Parte)

Saber cómo llevar a cabo nuestra idea, es importante a la hora de seguir lo planificado. Para evitar imprevistos desagradables, sigue estos consejos:

Distribuir correctamente el espacio.

Ahora ya has planificado las restricciones y necesidades. Conoces el uso de cada estancia y las necesidades de almacenaje.

Lo siguiente es distribuir sobre un plano. Sé que puede parecer un poco aburrido, pero no te llevará mucho tiempo y es el precio que tienes que pagar por tener una casa diáfana y organizada. También evitarás el esfuerzo que conlleva cambiar los muebles "in situ" una y otra vez hasta que cuadren. Te propongo el siguiente proceso para que te resulte más fácil.

Al final del libro te encontrarás una hoja de cuadros vacía y otra con algunos elementos estructurales y muebles. Imprímelos.

Traslada las medidas de tu estancia y trasládalas a la hoja de cuadros.

Recorta de la plantilla los elementos estructurales: muros, columnas, enchufes, radiadores, entrantes y salientes de la pared, puertas, ventanas, splits de aire acondicionado, etc. Esas cosas son las últimas en las que solemos pensar y luego dan la tabarra.

Distribuye los muebles de la plantilla a tu gusto. También puedes dibujar otros nuevos. Cuando hayas encontrado la distribución que más te guste, pega los muebles a la cuadrícula. Eso te ahorrará mucho esfuerzo y evitarás que los muebles no quepan.

No descartes la posibilidad de tirar tabiques. A veces, te permitirá darle a tu casa mayor sensación de amplitud y luminosidad.

Ten en cuenta que para separar ambientes, hay multitud de elementos que no ocupan tanto espacio visual como el tabique de siempre. Por ejemplo, puedes separar ambientes con cambios de materiales en el suelo, con un escalón, con una alfombra, una estantería que separe el comedor del salón, un vano en forma de arco o con líneas rectas, cambio de colores en las paredes, etc.

Ten en cuenta que si tienes una habitación alargada y estrecha tendrás que poner el mobiliario en una pared y dejar el otro lado como zona de paso. Si tienes una habitación cuadrada distribúyela en zonas de uso y no olvides las zonas de paso (si es que quieres pasar...). Es muy incómodo pasar de lado por un sitio cuando no cabes bien o te das con los muebles, así que mide bien el espacio teniendo en cuenta la facilidad de paso. Si no dejas adecuadas zonas de paso, pierdes funcionalidad y harás que parezca un almacén de muebles.

Para optimizar el espacio hay varios métodos. Uno de los más eficaces es poner puertas correderas. Pueden ahorrar hasta un metro cuadrado, antes inutilizado, por puerta. Si vas a poner puertas correderas lo tendrás que pensar al principio de la obra, ya que los tabiques tendrán que ser más gruesos en el caso de que la puerta se deslice por dentro de éstos. Si quieres que la puerta se deslice por fuera tendrás que dejar espacio libre en la pared para que se puedan abrir completamente.

Otra opción para optimizar el espacio es aprovechar los salientes de las paredes, como columnas, bajantes, etc. Aparentemente son huecos que se quedan y que no valen para nada, pero siempre puedes poner un armario o estantería a medida empotrada en ese saliente.

Unas simples baldas de madera, te darán el toque que necesitas para aprovechar al máximo ese espacio, que parecía destinado a quedarse ahí muerto de risa. Así ganarás un precioso punto de almacenaje.

Una elección excelente es comprar muebles multiusos. Con un sofá que se extiende al apoyarse en el respaldo, te ahorras tener que comprarte un puff para poner los pies (de manera que nadie tenga que poner los pies encima de tu mesa favorita... jeje). Otros sillones permiten levantar el cojín del asiento para meter mantas dentro (almacenaje bueeeno, almacenaje úuutil). A simple vista parece que estos muebles son más caros, pero piensa que lo barato a veces sale caro y que es mejor gastarse un poquito más y ahorrarse a la larga mucho dinero en muebles de almacenaje y en evitar errores de diseño.

Una vez que has conseguido tu distribución, puedes pasar al siguiente paso, sin miedo de meter la pata a mitad del proceso.