Sistemas de Calefacción funcionales


La contemplación del fuego y el chirriar de la leña mientras se quema transmiten una sensación de paz, recogimiento y relajación. Un confort del cual sólo unos cuantos podían disfrutar al disponer de chimenea. Ahora, gracias a los nuevos modelos de chimeneas y estufas es un placer al alcance de todos.
Contemplar el fuego mientras arde la leña en la chimenea es uno de los grandes placeres domésticos en los días de descanso. Según los psicólogos, relaja porque transmite sensación de seguridad y recogimiento. Un confort que eleva el espíritu a un estado de equilibrio en el que se funden cuerpo y alma. Pero hasta hace bien poco este era un placer reservado a unos pocos privilegiados, ya que sólo las viviendas unifamiliares o últimos pisos admitían la instalación de una chimenea. Ahora no, gracias a la nueva generación de chimeneas y estufas usted podrá disponer en su casa, independientemente de la planta en el que se encuentre ubicado su piso, del placer de la contemplación del fuego. Ya no es imprescindible poseer una vivienda campestre o unifamiliar para poder instalar una chimenea. Actualmente el mercado ofrece chimeneas, junto a las tradicionales de leña y carbón, que funcionan con gas o electricidad. 
Son sistemas que, además de ser prácticos, cómodos y fácil de encender, tienen la ventaja de una combustión instantánea; un rendimiento térmico excelente; y, al no producir cenizas, evitan los problemas de suciedad y el peligro de incendio. A todas estas ventajas hay que añadir que no es necesario disponer de un espacio específico para almacenar la leña ni preocuparse por su suministro. Sin embargo, si decide instalar una chimenea, antes de hacerlo conviene tener bien presente qué función va a desempeñar ésta dentro de la casa. El sistema a elegir no será el mismo si su función básica será sólo caldear el ambiente cuando la calefacción central se apague o cuando ésta sea deficiente; o si, por el contrario, va a sustituir el sistema de calefacción general. Tampoco es lo mismo si su función principal será puramente decorativa. Es decir, embellecer el espacio, ya que sólo se encenderá en ocasiones especiales a fin de poder contemplar las llamas.