Detalles de las alfombras ecológicas de fibra vegetal


Las alfombras y moquetas vegetales amenazan el reino de los clásicos modelos orientales. Gracias a los nuevos materiales, motivos, colores y diseños, las fibras naturales se están adueñando del mercado. Las nuevas tendencias decorativas mandan cubrir los suelos con materiales ecológicos y diseños contemporáneos. 

Las alfombras, durante siglos símbolos de riqueza y poder, han dejado de verse como artículos de lujo para pasar a ser simples elementos decorativos y protectores que se utilizan básicamente para caldear ambientes, amortiguar ruidos,  y ocultar o decorar suelos deteriorados.
Hoy son muy pocos los hogares donde no existe una o varias alfombras cubriendo y adornando el suelo del comedor, dormitorios y zonas de paso.
Entre otras cosas, porque en los últimos años se han abaratado los precios, pero también porque el mercado ya no sólo ofrece las clásicas alfombras orientales, de gran valor artístico pero con precios inalcanzables para la mayoría de los mortales, sino que en la actualidad la gama es casi infinita. Las hay sintéticas, mezcla de algodón y fibras naturales o artificiales y de fibras vegetales.
Más bellas y con nuevos diseños
Éstas últimas son las más demandadas en la inmensa mayoría de los hogares modernos.
La belleza de sus dibujos, la elegancia de los diseños y la calidad de los materiales están desplazando del mercado a las tradicionales alfombras procedentes de países orientales.
Las nuevas tendencias  cubren los suelos de parte o de toda la casa con alfombras o moquetas confeccionadas con materiales ecológicos. Los jóvenes diseñadores de elementos para el hogar no sólo confeccionan estos complementos con fibras vegetales, sino que lo hacen pensando en las distintas necesidades de los hogares modernos combinando buen gusto y respeto al medio ambiente. Fibras como el coco y el bambú, capaces de crear suelos claros y cálidos, se ofrecen para proteger y ampliar visualmente los ambientes.
Antes de adquirir una alfombra de fibra vegetal conviene conocer las particularidades de cada fibra, ya que no todas pueden instalarse en cualquier zona de la casa ni exigen el mismo cuidado y conservación.
Las más comunes y conocidas son las  realizadas con largas hebras de yute, que están en el mercado en varios colores y son indicadas, principalmente,  para los dormitorios.
Las menos conocidas son las finlandesas, de papel "woodnotes" confeccionadas con un 86 por ciento en papel y un 14 por ciento de algodón.
La mayoría de las alfombras que se venden en grandes almacenes están fabricadas con fibras de ábaca, sisal –de tres colores-, bambú, junco, panamá y coco blanqueado. Las de coco, sisal y algas o juncos, suelen estar tejidas de tres maneras: en buche, espiga o panamá. Las tejidas a máquina son más resistentes que las hechas a manos porque los nudos son más compactos.

La de coco es recomendable para lugares de paso, tales como pasillos. Su color natural es un tostado claro, algo rojizo; también se vende aclarado. No es recomendable colocarla como moqueta o suelo continuo en lugares húmedos, tiende a combarse, ni en el suelo de los dormitorios.
Por lo regular, todo este tipo de alfombras suelen tener las bases de látex, un material al que afecta tanto la calefacción como el barniz de la madera del parquet, por lo que se recomienda tomar precaución a la hora de situarlas en determinadas zonas de la casa.
Si se utilizan como moquetas y se colocan en una superficie menor de 20 metros cuadrados, pueden instalarse con cinta de doble cara. Por el contrario, en superficies mayores lo mejor es pegarlas, ya que en ciertos espacios puede hacerse con una sola pieza.
Los modelos de moqueta destinados a cumplir la función de alfombras, suelen salir al mercado ribeteados con cintas especiales, sintéticas o naturales, tales como cuero o piel vuelta. Los interiores decorados al estilo clásico ganan con este tipo de fibras.
Muchas personas la utilizan para modernizar ambientes sin tener que realizar grandes cambios en la decoración general. Es una manera sencilla de actualizar espacios, ya que crean un contrapunto y quitan solemnidad a los ambientes muy refinados. Además, potencian la sensación de luz y limpieza visual.