El uso de la cerámica en el baño


Una combinación tan llamativa como la de la cerámica y el vidrio no puede dejarse pasar así nomás, sobre todo cuando hablamos de un ambiente de la casa tan especial como es el baño.
Y es que quizás hemos sabido de los bellos resultados de utilizar la cerámica en muchos de los componentes del baño, tales como el lavabo, el inodoro, la bañera, las paredes o pisos, las encimeras, etc., lo cual siempre ha merecido el mejor de los comentarios sobre los acabados y las sensaciones que se transmiten.
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Por otro lado, y de una manera más atrevida, el vidrio ha intentado coger el ejemplo de otros materiales –como la misma cerámica- para tratar de ser parte de los principales elementos del baño y, aún cuando todavía su uso no está muy difundido, se sabe que es principalmente a través del cristal templado que se han podido llevar a cabo estas propuestas.
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Pero, ¿qué pasaría si juntáramos ambos materiales e intentáramos conseguir un producto único final que respire a ambos? Pues los resultados parecen ser muy prometedores en el mercado, porque sencillamente cada elemento ha sabido aportar lo mejor de sí para unirse en una propuesta fantástica para los usuarios.
Se ha hablado de lo exótico y extraño que se resulta esta combinación, pero al fin y al cabo, es una propuesta válida que, a decir de muchos, se convertirá en una de las favoritas a través del tiempo y que posiblemente se logre instalar de manera permanente en muchos hogares.
Combinaciones similares podremos encontrar seguramente en algunos otros accesorios en la casa, pero nunca tan precisas y encantadoras como las que ahora vemos en los baños. Se respira modernidad, elegancia, higiene y durabilidad, que finalmente es lo que todos buscamos en los accesorios de nuestras viviendas.