Mira estas cabeceras, tienen mas de una función

Los dormitorios se han redefinido y pasan a ser un área tan amplia de la casa como pueda serlo el salón, aunque su destino final autorice a que sólo una o dos personas puedan disfrutar de ese reducto íntimo.



Vestidores, zona de lectura y el aseo forman parte de la habitación más personal de tu hogar. Sin embargo, no hay que perder la perspectiva y aunque disponga de muchos metros mantener el orden es primordial.

Las cabeceras, en ocasiones, tan difíciles de elegir, se han transformado en un lugar de división, de imaginación y de guarida, más allá de su función de poner un marco decorativo a la cama o de servir de apoyo mientras nos vence el sueño.

Tanto en las habitaciones de tus hijos como en la tuya propia es hora de que conozcas y apliques las posibilidades que te brinda una nueva opción de decoración, al menos hasta el nivel de poder transformar el hogar para las necesidades de jóvenes adolescentes.

Aunque te pueda parecer una posibilidad que en realidad no soluciona un gran problema de almacenaje, lo cierto es que una vez que dispones de ella descubrirás que realizaste una buena apuesta por este tipo de diseño.

La firma Ikea dispone de muchas posibilidades y no solo para dormitorios informales. Su diseño práctico piensa en todas las necesidades que se presentan en el día a día. La serie Mandal ofrece un cabecero al que se le pueden ir incorporando tantas baldas como desee.

Almacen oculto

El diseño de Nike Karlsson, en abedul macizo, se aleja de los clásicos y permite colocar desde una lámpara, pasando por el despertador o nuestro libro de cabecera.

Pero aquí no termina todo. Marianne Hagberg se centra en los hogares pequeños y para ello ha imaginado la serie Brimnes con la que proporciona soluciones que nunca se te habrían pasado por la cabeza.

Según explica la diseñadora, su intención era diseñar una serie de muebles de dormitorios funcionales, en la que “el almacenaje” fuera el aspecto que definiera a todos sus componentes.

Deslizantes

Detalla que la cabecera cuenta con espacio para guardar libros o revistas y además dispone de “orificios para cables, perfectos para colocar lámparas de lectura”.

Una de las opciones que puedes elegir tiene que ver con una apertura deslizante por los dos costados de la cabecera. Una pieza de 31 centímetros, que con tres estantes te permite acumular aquello de lo que no quieras prescindir una vez acostado o bien cualquier otra cosa que no necesites tener a su disposición a diario.

Ubicar en la habitación un baño o un vestidor abierto consolida opciones de decoración que no delimitan espacios con divisiones radicales.

En esos casos, la cama y la cabecera en concreto pueden ejercer esa labor divisoria en el que todo forma parte de un único espacio, según donde se ubiquen.

Dos en uno

Los interioristas Cuca García y Fernando de la Torre apuestan por este tipo de definición del área de descanso. “Un lugar destinado a dormir no tiene porqué limitar la actividad”, comenta Cuca García.

Su propuesta pasa por incluir una pequeña zona de aseo en el interior del dormitorio. Para ello, la cabecera es la que marca la línea divisoria hacia un coqueto lavamanos con una amplia repisa, bajo la que se esconde un lugar de almacenaje de toallas y accesorios para la higiene personal.

En otras ocasiones, este tipo de distribución del mobiliario delimita un área de lectura y la parte menos visible de la cabecera incorpora una línea de estanterías con distintos tamaños para libros e incluso música para escuchar en la intimidad.