Los timbres inalambricos en el hogar

Dicen que la primera impresión es la que cuenta. Y en cuestiones de decoración, ello hace referencia a los elementos exteriores de la casa, como la fachada, la puerta principal y el timbre. Parece algo sin importancia, pero la forma de acceder a una residencia dice mucho de quien la habita. Imagínense tener un timbre descolgado o ni siquiera preocuparse si funciona. Es como una actitud debienvenida no precisamente agradable. Haciendo una buena búsqueda, podemos renovar el aspecto y la utilidad de nuestro timbre y sin mucho esfuerzo ni dinero.

Los timbres inalámbricos tienen, entre otras cosas, la ventaja de una instalación sencilla e inmediata, como para no tener excusa de perder tiempo en los arreglos. Así mismo, al no requerir cables, evita tener que pegarlos a las paredes y alterar la decoración de interiores.
En vez de eso, funciona por radios que se comunican con un alcance de hasta 120 metros a la redonda. Es decir, una especie de walkie-talkie con el que se comunican los niños en sus juegos, pero con un diseño más sobrio y funcional.
Ya que tienen un sistema es de pulsaciones, se puede colocar varios timbres en la casa y contestar al llamado desde el lugar más cercano a donde nos encontremos. Por cierto, la mayoría de modelos son resistentes a la lluvia y cuentan con una variedad de melodías programadas.
Dependiendo del modelo, podemos encontrar algunos que programan la fecha y la hora sin hacer un gasto mayor de energía. La vida útil de los timbres inalámbricos es de aproximadamente un año y no requieren más que dos pares de pilas alcalinas para funcionar con la misma intensidad de sonido.