El uso de bombillas de bajo consumo

Las bombillas CFL (del inglés “Compact Flourescent Light Bulbs”) o bombillas de bajo consumo, como se las conoce habitualmente, vienen dispuestas a perpetuarse. 

Casi todos los gobiernos del mundo están llevando medidas para promocionar su uso en detrimento de las bombillas incandescentes tradicionales, por el ahorro energético que traen consigo.  


CUIDAR EL MEDIO AMBIENTE

El sitio web One Billion Bulbs nos permite calcular el ahorro de dinero y energía dependiendo de diversos parámetros: el tipo de bombilla que utilicemos, el país y la media de horas que la utilicemos. 

Por ejemplo, en España, reemplazar una bombilla incandescente por una lámpara compacta fluorescente (CFL) de 28 vatios, con una media de uso de cinco horas diarias, nos permitirá ahorrar quince dólares (doce euros) al año y un ahorro de hasta 82 kilogramos (188 libras) de CO2. Los detractores dicen que estos nuevos fluorescentes contienen mercurio, un contaminante muy nocivo para la salud, y no hay apenas programas para su reciclado. 

Los ecologistas alertan además de los daños que esta sustancia tóxica puede causar en la salud de las personas y en el medio ambiente, si no hay un reciclaje correcto. A pesar de ello, el mercurio es un material imprescindible para la fabricación de estas lámparas, aunque es un material tóxico muy contaminante. 

En una bombilla de bajo consumo, hay entre uno y cinco miligramos, una cantidad ínfima. Respecto al reciclaje, los consumidores pueden entregar sus unidades fundidas en los mismos puntos de venta en que fueron adquiridas.

El vicepresidente de ANFALUM, Benito Rodríguez, tiene claras las razones por las que se quiere alarmar sobre el uso de las CFL: “En algunas comunidades autónomas, se percibe que ese proceso de reciclaje tiene que ver más con el interés de algunos responsables políticos en el tema de medio ambiente”. 

POR UN FUTURO BRILLANTE 

No sólo las bombillas de bajo consumo representan el futuro de la iluminación mundial. La tecnología LED (diodos luminiscentes) se presenta como elección de futuro, a pesar de que es conocida desde los años sesenta. Las LED están ya presentes en nuestra vida diaria: son esas luces que hay en los interruptores de plástico de muchos aparatos eléctricos.

Entre las ventajas de estas lámparas encontramos su duración, más del doble que una bombilla de bajo consumo, y el poco espacio que ocupan a pesar de dar la misma luminosidad. Por contra, su precio sigue siendo mayor que en el resto de las opciones. 

Las LED se han comenzado a integrar en televisores de última generación que permiten una definición mayor. En definitiva, varias son las posibilidades que se presentan al usuario para renovar la iluminación de su vivienda.