Como lograr una cocina brillante

Lograr que el deterioro no se apodere de los electrodomésticos, de nuestra vajilla más preciada, o de las paredes de nuestra cocina, es posible gracias a algunos remedios caseros que, puestos en práctica con acierto, servirán para devolver el esplendor a muchos útiles.

LA TIZA

La tiza no sólo es útil en las escuelas. Las juntas de los azulejos y del pavimento de cocinas y baños son uno de los lugares que más suciedad concentran y que más difícil resulta recuperar. Limpiarlas con detenimiento lleva más tiempo de lo que duran sin mácula, pero todo es cuestión de elegir bien con qué suprimirlas. 

Las manchas oscuras a causa de la humedad se pueden eliminar de dos formas diferentes. Por una lado puede hacerlo mezclando dos cucharadas de jabón en escamas y una de alcohol. 

Otro modo para quitar esos rastros de humedad es hacer una mezcla  pastosa con tiza común, alcohol y agua. ¡Pruébelo! verá como resulta un método muy efectivo para que luzcan como la nieve.

Dejar los azulejos brillantes y con un fresco olor es fácil si disuelve en el agua vinagre de manzana. Con este sistema también eliminará los restos de cal.

LIMPIEZA DE QUEMADORES Y MICROONDAS

Los guisos dejan los quemadores mates. La grasa se adueña de sus poros y el gas mata todo tipo de fulgor. La estética es fundamental, pero la higiene es prioritaria. Si el deterioro es reciente, con trocear un limón y frotarlos será suficiente. Si, por el contrario, se encuentran con suciedad acumulada, conviene sumergirlos en una mezcla de lejía o vinagre y agua muy caliente. 

Se pueden dejar una noche entera a remojo hasta que la suciedad se ablande. Después es suficiente pasar un trapo jabonoso y aclarar con agua abundante. Seque bien los orificios para no obstruir la salida uniforme del gas.

El limón también se convierte en un limpiador eficaz y natural para los hornos microondas. Si introduce un recipiente con agua y medio limón, deja hervir el agua hasta que produzca una buena cantidad de vapor y después  pasa un trapo húmedo, comprobará que queda perfumado y reluciente.

El frigorífico es ese frío almacén en el conviven carnes, pescados, frutas, quesos y un millón de olores que quedan adheridos a sus paredes. Para evitar esos efluvios tan desagradables, coloque en el interior de la nevera un recipiente con un poco de leche, aunque logrará el mismo efecto un tarro con bicarbonato, e incluso un trozo de carbón vegetal.

CRISTALERÍA

¡Chin, chin! Brindis y más brindis. La cristalería es una de las piezas estrellas en cualquier celebración. Los lavavajillas tienen un programa demasiado largo para cristalerías delicadas, pues resulta demasiado caliente y se producen demasiados e innecesarios cambios de temperatura que deterioran las piezas. 

Las cristalerías más refinadas es mejor lavarlas a mano con sumo cuidado. Si percibe que han perdido el brillo puede que tenga relación con la cal del agua. La solución está en aplicar sobre ellas polvos de ácido cítrico en lugar de detergente, o bien el tan socorrido amoniaco.

Si las copas están bañadas en plata, o en su decoración tienen algún filo dorado es suficiente que las limpie con un paño seco.

Las preciosas vajillas blancas son delicadas por muy sencillo que sea su diseño, pero con el tiempo pierden el color derivando a un desagradable tono amarillento. Nada mejor que sumergirlas en una solución de bicarbonato y agua para recuperar su color.

GOLPES

Seguro que alguna vez ha tenido la amarga sorpresa de ir a poner los vasos sobre la mesa y darse cuenta de que están encajados de tal manera que es imposible soltarlos sin que el cristal se resquebraje, con el peligro de cortarnos. 

Darles un pequeño golpe, mejor si los envuelve primero con un paño, suele ser la manera más efectiva para no quedarnos sin vasos, pero la solución más rápida es ponerlos bajo el grifo de agua caliente, justo en la zona por la que están unidos para que se suelten.

Si el problema se complica, una buena manera de conseguirlo es colocarlos en un recipiente con agua caliente e introducir cubitos de hielo en el vaso de arriba. De este modo, el de abajo se dilata y el de arriba se contrae, lo que facilita la separación.   

La cal del agua es un enemigo a batir. El depósito del agua de las cafeteras suele ser un lugar ideal donde anidan algunos de sus restos. El fácil eliminarlos si en su interior introduce agua hirviendo con un chorro de vinagre. 

Déjelo actuar guante unos minutos y después lave la cafetera como de forma habitual.