Cerámica muy delgada en al decoración

El ceramista taiwanés Huang Zheng-nan ha conseguido, tras años de investigación y dura labor, fabricar cuencos de porcelana de menos de 0.1 milímetros de espesor, una marca difícil de superar.
Asombrado durante un viaje por la famosa porcelana de cáscara de huevo del maestro Gao Mei-sheng, de Jingdezhen (China), el ceramista isleño se propuso desarrollar una técnica propia para emularlo y superarlo.

"Me impresionó tanto la técnica y belleza de la porcelana de cáscara de huevo que me sentí impulsado a descubrir técnicas para crear piezas aún más finas y transparentes", dice Huang a Efe, en la casa-taller que mantiene en Yingge, su ciudad de origen.

Huang debió experimentar una admiración similar a la que vivió Marco Polo al entrar en contacto con la cerámica china, y a la de muchos europeos que no escatimaron esfuerzos para descubrir la fórmula de su fabricación y desarrollaron las de la Real Fábrica del Buen Retiro, las de Meissen (Sajonia), las de Capodimonte en Nápoles, la francesa de Sèvres y la de Sargadelos, en Portugal.

Copian cerámicas antiguas

El maestro taiwanés considera que la técnica de la porcelana ha llegado a niveles tan altos que hoy se pueden reproducir con toda fidelidad los vasos antiguos. "Hay ceramistas que pueden copiar las cerámicas antiguas con tanta fidelidad que ningún experto puede distinguirlas", nos dice Huang.

La meta no era pequeña y Huang tuvo que dedicar unos diez años de dura labor para encontrar las mezclas de pasta y temperaturas de cocción que creasen porcelanas de menos de una décima parte de un milímetro de espesor.

"Encontrar el material fue muy difícil. Al final, tuve éxito con una mezcla de pasta procedente del Reino Unido y de Japón, y con 1320 grados de temperatura de cocción", revela el ceramista.

Inspiración inglesa y japonesa

Los cuencos de Huang son tanto de porcelana dura como blanda, con mezclas de pasta inspiradas en la porcelana inglesa antigua y en porcelanas japonesas y chinas.

"Las flexibles vibran con un soplido y son más translúcidas", señala Huang, que ha dedicado su vida a la porcelana, desarrollada por los chinos en el siglo séptimo u octavo y reinventada en Europa en el siglo XVIII.

En su cruzada por superar las técnicas chinas y europeas, el artista taiwanés contaba con treinta años de experiencia profesional y el bagaje de ser parte de una familia que durante cuatro generaciones se había dedicado a la cerámica.

"He realizado muy pocas obras en estos diez años y son muchas las que se han roto durante las pruebas. Ahora estoy fabricando un plato de porcelana que pesa sólo 20 gramos, el doble de fino de los hechos en China", nos dice el maestro.

Para demostrar que sus porcelanas son más finas que una cáscara de huevo y que las del maestro chino Gao Mei-sheng, Huang realiza mediciones con un calibrador, en el que se observa con claridad que ha logrado espesores menores de 0.1 milímetros y otros de 0.15 milímetros.

"El cuenco de menor espesor se rompió al manejarlo, pero ya estoy haciendo uno nuevo", señala el maestro taiwanés.

Se mueven con un soplido

Su obra de mayor envergadura es un recipiente de porcelana de cáscara de huevo de unos 60 centímetros de diámetro y tan ligero que puede moverse con sólo un soplido.
Huang es aún un desconocido a pesar de que, según sus datos, ha logrado fabricar la porcelana de menor espesor del mundo, y espera darse a conocer al mundo en los pabellones de China y Japón de la Exposición Universal de Shanghái 2010.

"Ahora mi objetivo es presentar dos cuencos pintados en la Expo de Shanghái, luego tengo encargos de museos y más tarde no descarto cooperar con pintores famosos o empresas internacionales", dice el ceramista.

Tras ocho años de investigaciones y pruebas, en 2007 Huang logró realizar un plato de porcelana de ocho décimas de milímetro de espesor, y después de tres años más, un cuenco de cáscara de huevo de menos de un milímetro y con una transparencia excepcional.

"He hecho cuencos tan ligeros que pueden sostenerse en una telaraña", nos dice y muestra el artista isleño, que también realiza mediciones para probar que sus obras son más finas que las cáscaras de huevo y que los cuencos del maestro Gao Mei-sheng.
"Pienso que no hay en el mundo porcelanas de menor espesor que las mías", afirma el taiwanés.

Huang considera que aún está en los comienzos, con todavía muchos obstáculos que superar y procesos que afinar, sobre todo las roturas en la segunda y tercera parte del proceso de cocción: el vidriado y la cocción posterior a la pintura.

El artista reside en Yingge, una aldea dedicada a la cerámica, con centenares de talleres artesanales y el mayor Museo de Cerámica de la isla.