Como decorar una cocina (I parte)

Al comenzar a planificar el diseño de la cocina es necesario definir tipos y cantidad de actividades que desarrollaremos en el lugar. Conociendo nuestras necesidades y definiendo las zonas particulares a nuestro proyecto de cocina, podemos trazar un diseño que se adapte a nuestro estilo de vida.




En primer lugar habrá que ubicar y disponer lo que en diseño se llama triángulo de trabajo, un área que integra y desde dónde se accede fácilmente a las tres zonas más importantes de la cocina: la zona de preparación de los alimentos, la zona de cocción y la zona de lavado.
Una vez ubicadas las tres zonas principales del triángulo de trabajo, es el tiempo de distribuir y planificar el resto de las actividades, áreas, objetos y muebles.
A continuación, algunos puntos indispensables sobre cómo empezar a organizar cada espacio de nuestra cocina, cuales son y qué reglas habrá que tener en cuenta en cada caso.

Zona de Preparación de los Alimentos
Dentro de la cocina debe situarse un espacio de mesada preferentemente amplio y despejado, ubicado entre las zonas de lavado (pileta) y de cocción (cocina y horno), dispuesto para la preparación de los alimentos. Se debe poder acceder rápidamente a las demás áreas, con buena movilidad y accesorios a mano.

El material de la mesada debe poder aguantar altas temperaturas, líquidos, golpes y pesos. Los mejores materiales son el acero inoxidable (aunque cuesta mantener su brillo) y el granito (siempre que no sea poroso pues mancha fácilmente). Los azulejos y cerámicas no soportan recipientes recién salidos del fuego, pues podrían desprender metales nocivos de su barniz. La madera dura es un material poco usado aunque resistente al calor y a los golpes.
Siempre que uno empiece de cero, conviene reservar un lugar para los electrodomésticos y disponer allí varios enchufes. La altura cómoda ideal de la mesada es de entre 5 y 10 cm. por debajo del codo flexionado.
En cocinas grandes, la ubicación de una isla central aporta una zona independiente para la preparación de los alimentos, evitando que la persona pierda tiempo y energía desplazándose por la cocina. Si no se quiere hacer obra, se puede mandar a hacer una isla con base en madera a tono con la alacena y el bajo mesada, o simplemente disponer una mesa en el centro o apoyada sobre alguna de las paredes.