Las cortinas Romanas


Las cortinas romanas consisten en un panel de tela liso que se pliega verticalmente, formando un acordeón, gracias a un sistema de varillas horizontales cosidas a intervalos regulares por dentro de la tela.
Las varillas sirven para mantener la tela tensa y así los pliegues se forman sin problema. El mecanismo se maneja manualmente por medio de un cordón.
(« En esta habitación se necesitaba una cortina que pudiera adaptarse a la ventana sin llegar al suelo, para dejar espacio a los radiadores en pared.)
Este tipo de cortinas, junto con las roller, son ideales para cuando se necesita limitar la cortina al espacio de la ventana únicamente, como sucede en ventanas que no llegan al suelo o aquellas con poco espacio alrededor, donde las cortinas tradicionales molestarían por su volumen. Están recomendadas para ventanas fijas o corredizas, y no son prácticas en ventanas que se abren hacia adentro. Su colocación se puede hacer tanto en pared como en techo o taparollo.