Que necesitas saber si vas a pintar tu casa

La pintura doméstica es una de las tareas más habituales dentro del mundo del bricolaje, no sólo porque el estado y aspecto de las superficies pintadas se va deteriorando inevitablemente con el paso de los años, sino simplemente porque a veces se desea renovar el ambiente de la casa y darle un aire más actual. 

La llegada del buen tiempo suele ser uno de los mejores del año para pintar la casa, porque los colores se aprecian mejor a la luz natural, la pintura se seca antes y además se evita el riesgo de que afloren humedades en las paredes. 



Según la experta en interiorismo y decoración Silvia Ribas Hidalgo, “no hace falta ser un gran experto en la materia para pintar la casa y obtener un buen resultado, comparable al que puede ofrecer un pintor profesional, aunque se tarde más tiempo en terminar la obra. Lo que sí es necesario conocer es una serie de ideas básicas para que nuestra labor sea satisfactoria con un esfuerzo, errores y complicaciones mínimas”. 

Independientemente de las herramientas y técnicas para pintar que se utilicen, y de la adecuada preparación de las superficies que se van a pintar y de protección de los muebles y suelos, con respecto de las cuales se puede ser algo tolerante si no son tan perfectos o profesionales como sería deseable, hay un punto con el cual no se puede correr ningún riesgo: la propia pintura. 

“Es importante acertar con la pintura, porque una vez que se elija y aplique ya no se podrá dar marcha a atrás y si el resultado no es el esperado habrá que convivir con éste durante mucho tiempo o tomar una decisión poco agradable: volver a pintar o finalmente pagarle a un pintor profesional para que haga el trabajo”, señala. 

Según esta experta, para elegir el color adecuado no hay que fiarse demasiado en los tonos que aparecen en las “cartas de muestras” de las pinturerías, ya que el trozo de color que puede observarse en ellas es de tamaño muy reducido y puede inducir a equivocaciones, porque se encuentra entre otros muy similares. 

“Lo ideal es llevar algún objeto que tenga el color exacto que te gustaría utilizar, como un cojín, una tela o un papel”, señala Ribas. De todos modos, es conveniente poner a prueba el color antes de aplicarlo a toda la casa. Para ello hay que pintar un metro cuadrado de superficie y esperar al día siguiente para que se seque adecuadamente y el color sea firme.

PROBAR ANTES DE PINTAR 

Hay que ir observando el tono de la pintura a medida que van cambiando las condiciones de la iluminación, con luz natural, a lo largo del día, con luz artificial, durante la noche. Las variaciones que se produzcan puede ser o no del agrado de quienes habitan en la casa. 

“También es importante comprobar, antes de aplicarla definitivamente, cuál es el efecto de contraste de la nueva pintura con las telas, la decoración y los muebles que hay en la casa” advierte Silvia Ribas. Lo más aconsejable para las paredes de la casa es la pintura plástica, que no desprende olor, se seca con rapidez y sus restos pueden eliminarse bien con la ayuda del agua.

Se pueden eliminar las rozaduras de este tipo de pinturas, con la ayuda de un trapo humedecido, siempre que sean de buena calidad. “Básicamente se puede optar por dos tipos de pintura plástica: la satinada y la mate”, explica la experta en bricolaje y decoración. 

El primer tipo de pintura es brillante y permite un acabado más fino, y resiste mejor el paso del tiempo y los efectos de la suciedad, aunque resulta un poco más dificultosa de aplicar que la mate, por lo cual no es recomendable para los techos, que obviamente implican una actividad más esforzada y molesta. 

La pintura mate, por su parte, es menos trabajosa de aplicar pero tiene la desventaja de que se ensucia un poco más. “Si las paredes presentan muchas irregularidades, la pintura mate las disimula mejor”, según Ribas, que aconseja utilizar pintura acrílica impermeable o vinílica, para pintar las paredes del baño o la cocina, porque es más resistente que las anteriores. 

Para finalizar, la experta aconseja que “cuando se va a preparar un color, mezclando la pintura con un pigmento, lo mejor es hacerlo todo de una vez, ya que es casi imposible obtener el mismo tono dos veces”. Tampoco conviene diluir la pintura más de lo que indica el envase, ya que su capacidad para cubrir no será la misma. 

Y cada vez que se comience a pintar, hay que remover muy bien la pintura y repetir esta operación periódicamente, para garantizar la homogeneidad del líquido y que no presenten grumos o “manchas” de pigmento que no se han diluido bien.