Nuevas Técnicas para crear muebles (I Parte)

El cofre con abertura en el tablero rectangular es una de las primeras piezas conocidas del mobiliario clásico, habiéndose hallado ejemplares procedentes del antiguo Egipto. Hoy, éste tipo de muebles y otros objetos destinados a la decoración del hogar, reaparece en el mercado confeccionado con cáscara de huevo. Un material totalmente nuevo que confiere un aspecto muy singular y distinguido no sólo a los elementos construidos con él, sino a todo el entorno donde su ubican.

Detalles antiguos
Originariamente todo el mobiliario del hogar se fabricaba con madera, primero rústica, luego con madera noble y, posteriormente, lacado. A mediado del siglo pasado algunas de éstas piezas se lanzaron al mercado con un nuevo formato, aunque con el mismo estilo y estructura

Actualmente el mueble clásico tradicional ha recuperado prestigio, pero por su dimensión y pesada estructura no siempre encaja bien en las viviendas modernas.

Al confeccionarse con nuevas técnicas y materiales tan novedosos como la cáscara de huevo cambia de aspecto hasta el punto de parecer totalmente diferente. De este modo vuelve a recuperar su lugar en el seno de los hogares con pretensión de “elite”.

La cáscara de huevo, aparentemente tan frágil, se convierte en fuerte y resistente gracias a un proceso de lacado sobre lacado mediante la aplicación de nuevas tecnologías. El resultado final es un material brillante, limpio y con un aspecto exquisito.

Con este material se puede confeccionar todo tipo de objetos, desde muebles y lámparas hasta enseres y complementos para la decoración del hogar. Son piezas que a primera vista parecen construidas con pequeños trocitos de mármol y, consecuentemente, bastante pesadas; sin embargo, además de ser resistentes, ligeras y multiuso, son muy funcionales.