Muebles del siglo XXI

Están diseñados para recrear los sentidos y potenciar el buen gusto; para hacer más fácil y sencilla la vida cotidiana. Por eso se presta especial atención a la ornamentación como símbolo de riqueza cultural y búsqueda de armonía espiritual, así como calidad de vida.



El lacado en escritorio, cómodas decoradas para embellecer espacio y mostrar la categoría del propietario de la casa; sillas y sillones; así como jarrones y pequeñas piezas decorativas, alcanza con éstos nuevos materiales la categoría de arte.

Algo muy similar a lo que sucedió con los primeros cofres europeos, fechados en el siglo XIII, fabricados con tablas unidas mediante clavos, al ser diseñados para ser transportados.

En la actualidad están confeccionados con materiales que les confieran personalidad por sí mismos y sirvan para todo, pero fundamentalmente para guardar objetos tales como cartas, joyas, ropa interior, secretos, etc.



De ahí que, para llegar a apreciar en toda su magnitud el valor y significado de la innovación introducida por estas diseñadoras, que juegan como nadie con los nuevos materiales y están poniendo los cimientos de la estética del mobiliario del futuro, haya de conocerse la evolución del mueble de estilo.

Primitivamente su fabricación se llevaba a cabo con paneles lisos de maderas baratas, como el roble o el pino, unidos mediante ensambladuras de cola de milano, con la cual se formaba la carcasa del mueble.

Luego éste se chapeaba con madera de calidad para conferirle un aspecto noble. El tallado fue el primer sistema de embellecimiento del mueble a principios del siglo XVIII; más adelante se añadieron la marquetería y los dibujos geométricos.