Los suelos de cerámica en la decoración

Gracias a sus conocidas prestaciones de dureza, resistencia e inalterabilidad, los suelos cerámicos traen al mercado nuevas propuestas en pavimentos cerámicos que incluyen modelos tan diversificados que se adaptan a todos los estilos. En los últimos años los fabricantes han ampliado el abanico de pavimentos cerámicos. Con las nuevas técnicas de impresión digital se consigue casi cualquier diseño y por tanto nos permite personalizar el espacio. Junto a estos suelos encontramos superficies metálicas, de lamas de madera, e incluso cueros, telas o cemento.

Los tiempos de la baldosa cuadrada estándar han quedado atrás y ahora se llevan las piezas rectangulares de grandes dimensiones para minimizar las juntas, lamas alargadas y estrechas o piezas de pequeñas dimensiones que permiten realizar dameros, espigas e incluso mosaicos clásicos.

Los acabados rústicos, con el gres natural deben su apariencia a su composición realizada con una mezcla de arcillas, a su cocción a altas temperaturas que le aportan resistencia y la ausencia de esmalte. Se caracteriza por su junta ancha. Este tipo de suelos envejece con estilo y aporta calidez.

El gres porcelánico se diferencia del natural en que todo el cuerpo está realizado en un mismo material, con el coloreado o el diseño superficial en toda la masa. Como no necesita esmalte en superficie sus acabados suelen ser pulidos para lograr un efecto brillante o satinado y que puede tener relieve. Los bordes y aristas regulares permiten que las juntas sean casi invisibles para crear una superficie continua y uniforme.

Los reflejos metalizados, que podemos encontrar en la serie de Kerabén, aportan un brillo sutil y realista a sus diseños metálicos en tonos óxido, caldera y gris. El modelo Lava, de Gres de Breda, aúna coloraciones propias de gres natural con un acabado mate y depurado que se puede integrar en todo tipo de espacio, incluso los más actuales. Puede utilizarse tanto en interiores como exteriores. También podemos encontrar en el mercado gres porcelánico que tiene efectos metálicos y texturas suntuosas,y un abanico de blanco, gris, crema, antracita o bronce que crean ambientes sobrios y actuales. Los tonos en blanco aportan una sensación de amplitud y luminosidad a los ambientes.

Gracias a las técnicas más innovadoras que nos permiten reproducir “decorados” de madera de un modo fidedigno, a la vez la técnica del rectificado hace posible conseguir piezas con bordes exactos y con variados formatos, prueba de todo esto son las lamas de madera. También podemos encontrar nuevas texturas de superficie como el cuero, con un aspecto que combina el tacto de la piel con un acabado cementoso, que arropa los ambientes y además combinan con todo tipo de muebles y telas. O la pizarra, la cual podemos reproducir gracias a la pasta coloreada que deja un aspecto de pizarra coloreada, con su suave relieve de escamas y al realismo en tonos grises, verdes y oro.