Decora tus ventanas

Los estores, confeccionados con telas vaporosas e incluso algunas rígidas, permiten dar un estilo más actual, una nota de color o un toque de elegancia a un espacio clásico.



La tendencia actual está apostando por confecciones prácticas, sencillas y simétricas. Por esta razón, los estores se han convertido en un elemento importante que aporta calidez y permite el paso sin límites a la luz.

En un principio, los estores estuvieron vinculados a las habitaciones infantiles y juveniles, pero “ahora se puede vestir un salón de manera muy elegante, dando un rasgo de sencillez con un estor”, comenta la decoradora Lucía Canterano.

Las telas que se utilizan para la confección del estor no tienen por qué ser diferentes a los textiles habituales de cortinas o visillos. Sin embargo, la interiorista aconseja que “mientras más caída tenga una tela, más bonito queda el estor”.



En su tienda de decoración y textiles, "Canterano" en Madrid (España), Lucía aconseja a sus clientes sobre cómo vestir sus ventanas de la mejor manera posible adaptándose al espacio y al mobiliario.

“Normalmente utilizamos telas con más caída, telas de visillo, aunque también pueden ser de lino con poliéster. Las telas ligeras, vaporosas, que tengan caída, siempre van a favorecer más la imagen de la ventana”.

TIPOS DE ESTORES

El doble estor está constituido por uno de tela de visillo y un segundo de una tela más rígida. Este tipo de confección le aporta un toque de elegancia a un salón.

Actualmente, la novedad es el estor de paquete, que no tiene estructura. "Si lo estiras, no tiene una varilla que arma y que va subiendo y dando forma al estor, sino que es completamente liso y lleva una pletina de contrapeso, ubicada en la parte inferior”, indica la experta.

A diferencia del estor de varilla que tiene un sistema de desmontaje engorroso, el mantenimiento del estor de paquete resulta muy práctico, pues con tan sólo despegar el velcro y quitar el contrapeso, ya está listo para introducirlo en la lavadora o enviarlo al tinte. 

Tiempo atrás, se utilizaban con mayor asiduidad el estor veneciano y el semi veneciano. El primero consiste en una tela fruncida arreglada y colgada con velcro, en lugar de ganchos. “Al meter el contrapeso, se colocan unas guías que al recoger, forma unas pequeñas bolsas con ondas”. Ligeramente recargado, se ha ido relegando en la decoración en favor de otras estructuras.

En el caso del semi veneciano, “en el lugar donde se coloca la guía, lleva una cinta que frunce también verticalmente y entonces se van formando una especie de pabellones plegados”.

También se encuentran los estores enrollables, que deben estar confeccionados con tejidos del fabricante, cortados con láser, sin costuras laterales.

Los sistemas de estor, en particular a los mecanismos para que suba la tela, también se le pueden aplicar al panel japonés, pero normalmente no son muy duraderos, ya que el soporte, al ser de plástico, tiende a romperse con facilidad.

De por sí, la decoración actual busca el sentido práctico y la sencillez en todos los aspectos. “Las modas se van adaptando a las formas de vida y así se va creando la tendencia”, precisa la decoradora.