El color blanco en la decoración


El blanco es el color de la luz. Entre otras cosas, simboliza tranquilidad, liviandad, orden y frescura. Incluso, en Egipto era el color de la alegría y suerte. Para decoración es clave y, aunque no parezca lógico, existen muchas tonalidades de blanco. Entre otras cosas el blanco tiene una característica camaleónica, que le permite acomodarse según la luz que recibe el ambiente o los tonos de los muebles o accesorios. Según la combinación puede ser moderno o clásico, y sigue siendo el color más versátil que se me ocurra. Acá les muestro algunas variantes donde predomina el blanco y sus virtudes.
- El blanco agranda visualmente los m2: Espacios chicos se benefician de un entorno blanco y si todos los accesorios también son del mismo tono, todo el espacio se fusiona y fluye.
- Genera una sensación relajante: En este caso mesa, sillas, paredes, cortinas… todo en blanco, más fresco imposible.
- Lo tradicional se encuentra con lo moderno. Una estructura tradicional se renueva con una pátina de blanco en todo. Incluso el piso de cerámica colorada se pintó con pintura para pisos en blanco. Una chimenea moderna convive perfectamente.
- Fondo para el arte: El blanco claramente es un entorno ideal para exponer obras de arte. Con este fondo se lucen y recortan esculturas y cuadros además de recibir una luz privilegiada muy necesaria para apreciar las obras.
-Los opuestos se atraen. Un entorno blanco deja resaltar muebles de colores y texturas fuertes. Con esta combinación el blanco tiene una intención muy moderna.
- Armonía y orden: Para espacios que no podemos modificar mucho, por ejemplo en departamentos alquilados, todo en blanco – azulejos, estantes y objetos- ayudan a crear un clima de orden y prolijidad.
- Luz fría o cálida: Según la luz que entre al ambiente y los objetos o materiales del lugar se crean diferentes climas. En este caso color madera en el piso, sillas y mesa proyectan un clima cálido al ambiente, como decía, el blanco se adapta bien.