Decoración de pies a cabeza, Suelos y pared, todo uno

Suelos y pared, todo uno. Un espacio abierto a la luz, que pone pocos límites a las habitaciones y que viste pavimento y techo con el mismo material. El interiorista puertorriqueño, Héctor Ruiz-Velázquez, es su creador.  

En un apartamento de 54 metros cuadrados y 3,40 metros de alto, Héctor Ruiz- Velázquez ha conseguido crear un hogar en el que todo cabe. Atrevido y vanguardista, pero con pequeños toques de clasicismo, cada uno de los espacios se dirige hacia los tres balcones que inundan de luz cada rincón.

El interiorista puertorriqueño, que estudió en Estados Unidos, y que lleva años instalado en Europa, ha distribuido el espacio como si se tratara de un dúplex, aprovechando la generosa altura de la que disponía.

“Cada vez es más caro comprar un apartamento de muchos metros en una ciudad, de ahí que haya que buscar otras alternativas”, comenta. Según su experiencia, no hay que rendirse ante los inconvenientes, y la falta de espacio no debe ser uno de ellos.

Salir del encorsetamiento a la hora de decorar es fundamental y para ello recomienda pensar en “metros cúbicos y no en metros cuadrados”. De esta manera el espacio ganará en amplitud.

El pasillo  se ubica en el lado de la luz, al contrario que los distribuidores habituales que se dejan para las zonas oscuras, de esta manera lo que se consigue es que la iluminación natural entre de lleno en cada habitación sin ningún impedimento.

Oculta los pequeños espacios

“Eso es lo que sentimos nada más entrar a este apartamento, pues la luz que se filtra del exterior es intensa y lo ilumina todo”. Añade que la entrada es diáfana y hay lugares donde, de manera oculta, se guarda todo, “como es el caso de este pequeño peldaño que separa las dos zonas, entrada y sala de estar”, dice. 

A Ruiz-Velázquez le gusta resaltar el espacio y que los escasos metros no sean 'visibles', una circunstancia que solventa dejando líneas abiertas, zonas poco acotadas por muros y cerramientos, pero con un elemento común que sirve de unión: la cerámica de pavimentos, techos y cocina, y se demuestra que es capaz de adaptarse para cualquier tipo de superficie.

En este caso, su propuesta esta vinculada a Ascer (Asociación Española de Fabricantes de Azulejos y Pavimentos Cerámicos) y a la posibilidad de crear un nuevo concepto de vivienda gracias a la cerámica, un material que cubre las necesidades de una vivienda actual. Además, con ella se dispone de una variedad cromática que amplía las opciones en decoración.

La que ha utilizado el interiorista tiene la peculiaridad de parecer madera al primer golpe de vista. Se trata de un material resistente, con un mantenimiento de lo más práctico y que también utiliza como encimera y mesa de cocina.

“Pese a lo que se pueda pensar la cerámica no es fría. Además cuenta con una ventaja y es la facilidad en su colocación, lo que facilita reformas rápidas”, comenta Héctor Ruiz-Velázquez. 

El interiorista afirma que siempre se ha asociado la cerámica al baño “a lo húmedo”. Sin embargo, la el tipo textura utilizada, mezcla de “madera y hormigón”, y el blanco de las paredes,  generan una imagen muy diferente.

Para las zonas de agua, aseo y baño principal, el proyecto aprovecha las propiedades más funcionales de la cerámica, como su impermeabilidad.

La cocina está marcada por una generosa mesa de original diseño, que se funde con la pared de subida hacia la planta superior, y en el otro extremo se une al suelo para darle apoyo. Un elemento práctico y funcional que acoge a seis comensales y que se combina con sillas monopie, tapizadas en piel de vaca, un toque diferente y acogedor para este lugar de la casa. 

La resistencia está a toda prueba como estantería superior, que tampoco falta en este hogar tan funcional, en el que la modernidad se mezcla con el clasicismo de los muebles del salón.

Una de las paredes más amplias, entre balcón y balcón, se aprovecha para colocar multitud de espejos de diferentes tamaños, lo que contribuye a que la claridad se refleje y multiplique y a ampliar también visualmente los metros de los que disponemos. 

La habitación está situada en la parte superior a modo de tatami, un espacio en el que también se cuidan todos los detalles y donde incluso el suelo es un buen lugar para colocar los enchufes.