Como cuidar los textiles de nuestra casa

Las experiencia y tradición, transmitidas de familia en familia, son tomadas como consejos, estrategias o tips fáciles de realizar que nos sirven para ponerlos en práctica en la vida diaria. Tener conocimiento de ellos nos ayudará a solucionar los problemas que se nos pueda presentar con la ropa, limpieza, orden del hogar, etc.
Para tener siempre a punto los textiles del hogar, nos resulta muy útil emplear estos consejos caseros, ya que la “ropa de casa” al estar sometida al uso diario y al contacto con el polvo, se ensucia frecuentemente mostrando un aspecto deslucido que puede deteriorar la decoración del nuestra casa.
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  • Si por error o descuido has mezclado al momento de lavar, ropa blanca con ropa de color y se ha desteñido, haz lo siguiente: hierve en un recipiente agua con hojas de laurel, deja que siga hierviendo unos minutos, retira del fuego y sumerje la ropa blanca. Deja remojar una hora y media. Vuelve a lavarla como normalmente lo haces.
  • Si la ropa estuviera amarillenta, coloca un chorro de alcohol y un chorrito de aguarrásantes que la lavadora utilice el programa de centrifugado, los resultados serán óptimos.
  • Si vas a lavar ropa delicada y no dispones de jabón, puedes reemplazarlo por shampoo para bebé. Quedará muy suave al tacto. Para que dure más tiempo vierte un chorrito de vinagre en el agua de enjuague.
  • Las prendas de color suelen desteñirse. Para que ello no ocurra, añade en el prelavado, un puñado grande de sal y déjala en remojo durante diez minutos. Luego procede al lavado normal.
  • Para evitarte el planchado de las sábanas, dóblalas antes de ponerlas en la secadora. Estas ya no tendrán arrugas.
  • La ropa de color blanco necesita más atención al lavar, por eso es necesario hacerlo dos veces. En el primer lavado, si las prendas están muy sucias, añade lejía a la lavadora junto con el jabón. En la segunda vez, en el último enjuague vierte un chorrito de agua oxigenada, dejándolo actuar unos quince minutos. Toda la ropa quedará impecablemente limpia.
  • Al terminar de planchar una prenda, no la cuelgues inmediatamente porque se puede deformar, tampoco la guardes, porque puede almacenar mal olor. Déjala extendida horizontalmente sobre una superficie.
  • Si por descuido quemaste un poco el tejido, utiliza el siguiente truco: frota la zona con agua oxigenada, luego enjuaga y colócala a secar en la sombra.