Trucos para iluminar tu casa

El equilibrio entre la cantidad y el tipo de luz que se proyecta es el que determina el éxito de la iluminación de una habitación. Los espacios se visten con luz aprovechando los avances tecnológicos. 

En este reportaje descubrimos cuáles son los distintos tipos de iluminación, algo básico en la decoración de cualquier espacio.

El ancestral arte ambiental del Feng Shui, dedicado a la creación de armonía en el espacio y en el tiempo, nos enseña a vivir en equilibrio con los opuestos, por ejemplo: luz y oscuridad, el “yang” y el “yin”.

“En todos los espacios se recomienda llenar los rincones oscuros con luz artificial o también con plantas (seres vivos que producen ‘luz invisible’) u objetos en movimiento, por ejemplo móviles o peceras, que compensen el exceso de ‘yin’ que produce la oscuridad”, explica Sara Escolà, directora del Feng Shui Cultural Center International.

Tanto el tipo de lámparas como su ubicación son importantes para completar el efecto deseado en la habitación. 

La iluminación puede hacer que un cuarto pequeño y sin vida se convierta en el espacio protagonista de la casa, con lámparas de pie, de sobremesa, con apliques, en el techo, cada una con una funcionalidad diferente.

- En el comedor: la zona de reuniones con amigos y familia debe ser cálida y envolvente. Sin duda, la mejor opción es colocar una gran lámpara de techo implicando a todos los comensales en la celebración. La iluminación desde las alturas tiene que ser sutil y discreta. Sus efectos son importantes para apreciar toda la belleza del espacio. 

- En el salón: para crear un ambiente general se utilizan focos empotrados, apliques de pared y lámparas de pie. Para zonas puntuales, la decoración se complementa con luz indirecta: lámparas de sobremesa y apliques.

- En la entrada: evite sombras y destaque objetos puntuales, como cuadros, fotografías o librerías. Una buena idea es colocar focos en el techo, halógenos (de luz clara) o incandescentes (de luz más cálida), acompañados de lámparas estilizadas de sobremesa o pie.

- En el rincón de lectura: a la hora de relajarse y disfrutar de un buen libro, nuestro rincón de lectura debe disponer de una buena luz. Además de estar cerca de una ventana para aprovechar la luz natural, una lámpara de pie frente a un espejo es un práctico truco para multiplicar la luz.

- En el dormitorio: para crear una atmósfera relajante y luminosa en la habitación reina por excelencia del descanso, lo mejor son las lamparitas de sobremesa y pequeños focos de luz escondida tras el cabecero. Así se crea un ambiente tenue, cálido y acogedor. 

- En la cocina: este espacio requiere luces potentes y fáciles de limpiar. Se aconseja el uso de “downlights”, unos focos muy potentes que ahorran electricidad y dan un toque actual al ambiente ya que están hechos de acero cromado.

- En el cuarto de baño: el consejo estrella son las luces blancas. La iluminación general puede ser mediante luces de techo o accesorios de pared, pero no olvide que los focos blancos serán los grandes aliados para que pueda disimular hasta la última imperfección de su rostro.

EL LENGUAJE DE LA LUZ

No todos los espacios requieren la misma iluminación. Dependiendo de cómo se coloquen las lámparas, en la habitación habrá un determinado efecto.

- Para que la iluminación sea lo más eficaz posible recuerde que la potencia por metro cuadrado en la recámara debe ser de 20 vatios.

- Para conseguir la intensidad deseada, las pantallas opacas harán que la luz disminuya hasta un 80%. Además los reguladores de intensidad son de gran utilidad para conseguir la atmósfera adecuada.

- Las lámparas incandescentes desprenden una cálida luz durante mil horas; las halógenas, luz blanca durante dos mil y cuatro mil horas, pero dan mucho calor; y las fluorescentes, con una luz fría, duran más y consumen muy poco.